El 16 de abril de 2008 se
cumplieron 35 años del tráfico accidente de carretera que sesgó la
vida de un cantante que se convirtió en mito a partir de entonces.
Este trágico suceso acabó con Luis Manuel Ferri, pero Nino Bravo se
resiste a morir y su legado está de más actualidad a cada año que
transcurre de su terrible desaparición.
El punto exacto en el que se produjo el accidente automovilístico
aquel aciago día de 1973 se encuentra situado en el kilómetro 95 de
la antigua Nacional III, un tramo en el que, a pesar de las
sucesivas remodelaciones llevadas a cabo en la carretera, aún se
conserva parte del pavimento original. La localidad conquense que
acogió el suceso es Villarrubio, un pequeño pueblo que desde ese
mismo día acaparó las portadas de diarios nacionales e
internacionales, y es conocido en todo el mundo como el lugar donde
el intérprete valenciano Nino Bravo perdió la vida.
Con motivo del 35 aniversario del fallecimiento del cantante, Aielo
de Malferit y Villarrubio acordaron organizar un homenaje conjunto
para mantener viva la llama de la obra de Nino Bravo. El evento tuvo
lugar tras meses de preparativos en los que representantes del Club
de Fans Oficial de Nino Bravo y de los ayuntamientos de Aielo de
Malferit y Villarrubio planearon todo lo que acontecería el 10 de
mayo.
Ese mismo día, los vecinos de la localidad valenciana en la que
nació el cantante madrugaron para llenar por completo dos autobuses
que se fletaron en dirección a Villarrubio. Los autocares, en los
que se tuvo oportunidad de contemplar actuaciones de Nino Bravo en
televisión durante el trayecto, fueron decorados con dos pancartas
en las que podía leerse “NINO BRAVO = AIELO
+ VILLARRUBIO”.
Eran casi las 11 de la mañana cuando ambos autobuses hacían su
aparición en el pueblo de Villarrubio. El tiempo no acompañaba y, en
aquellos momentos, la insistente lluvia propiciaba la búsqueda de un
lugar en el que guarecerse. Aquel lugar sería el restaurante “El
Vasco”, en el que tantas veces Nino Bravo había parado a comer
durante sus giras artísticas. Centenares de admiradores del cantante
se resguardaron de la lluvia bajo la atenta mirada de las cámaras de
televisión y demás medios presentes. Era el momento de los
reencuentros, de las presentaciones y de las primeras conversaciones
en torno a la figura del intérprete aielense. Los miembros del Club
de Fans de Nino Bravo repartieron gratuitamente
chapas
con la imagen del cantante, gentilmente cedidas por Patricia
Provenzano, una acérrima seguidora argentina de Nino que quiso
asegurar, de esta manera, su presencia simbólica en el homenaje. Las
chapas fueron todo un éxito, agotándose en apenas unos minutos.
Uno de los rincones de “El Vasco” generaba una particular
atención: al fondo se situaba la mesa en la que Nino Bravo solía
comer chuletas a la brasa de sarmiento, alioli y natillas de la
abuela. Allí, junto a la mesa, se han colgado dos fotografías de
Nino cedidas por Francisco Zanón, uno de los promotores del evento.
Los admiradores del cantante quisieron llevarse de recuerdo una
fotografía junto a la mesa, constituyendo una de las principales
atracciones durante los primeros momentos del día.
Poco a poco fueron haciendo su aparición algunos de los invitados
relacionados directamente con Nino Bravo: su hija, Mª Amparo Ferri,
su cuñado y road-manager, Manu Martínez, su amigo, guitarrista y
compositor Pepe Juesas, su representante Vicente Moya “Suco”…
Especial mención merece Palmira León, una admiradora incondicional
que conoció en persona a Nino y se fundió en un emocionante abrazo
con Manu al reconocerse después de 35 años.
El primer acto oficial que se celebró fue una misa en honor a Nino
Bravo. Cobijados bajo sus paraguas, los fans de Nino, llegados de
muchos puntos de la geografía española, dirigieron sus pasos a la
iglesia parroquial de Villarrubio, un edificio renacentista de
piedra caliza. Allí se vivirían algunos de los momentos más emotivos
de la jornada. El párroco de Villarrubio, ante una multitudinaria
audiencia, comenzó un discurso plagado de referencias al cantante
valenciano:
“Hoy es un día emotivo, lleno de
alegría. Pero también, de alguna manera, lleno de una inmensa
tristeza, porque recordamos a una persona que nos ha dejado y ha
partido para el Padre. Un momento de pena, pero sobre todo, un
momento de intensa alegría porque siempre tenemos presente en
nuestro recuerdo a Nino Bravo. Pero, sin olvidarnos de este hecho,
siempre debemos pensar que las personas no mueren cuando mueren:
están vivas, están en el Cielo. Este sentimiento de que Nino Bravo
está vivo, de que Luis Manuel está vivo, es el que nos ha movido a
celebrar esta eucaristía en sufragio por su alma. Por eso, os invito
a disponer vuestro corazón, mente y espíritu para celebrar con fe y
profunda oración esta eucaristía. Una eucaristía que oficiaré en
profundo sentimiento de perdón por nuestro hermano Nino Bravo.”
El
Club de Fans de Nino se vio representado en el acto por Francisco
Zanón y Maribel Callejo, que leyeron un apasionante discurso al que
se le añadieron letras de las canciones del cantante, a la par que el tema
"Hoy soy feliz" hacía su aparición por los altavoces del
edificio. Se brindó a los presentes un "Ave Maria" cantado
por Mª José Martín Trigo con el músico valenciano José Ureña al
piano. Asimismo, el alcalde de Aielo de Malferit, José Luis Juan, y
el alcalde de Villarrubio, Antonio Flores, pronunciaron un discurso
sobre el motivo del homenaje.
Leer homenaje del Club de Fans
Fue en el tradicional momento de dar la paz cuando se vivió uno de
los instantes más emotivos de la ceremonia. Aitor Fernández,
presidente del Club de Fans de Nino Bravo, lo vivió en primera
persona: “Fue un momento que
guardaré por mucho tiempo; un momento que surgió espontáneamente
cuando Isabel Juan, Darío Ledesma y yo salimos a saludar a Pepe
Juesas. Conste que no estaba programado ni hablado. Pepe, porque
sólo él sabe y conoce el sabor amargo de una despedida tan cruel;
Isabel Juan, por toda su entrega y su labor al frente del Museo; y
Darío, por su dedicación y tiempo a una página que ha hecho rescatar
mucho material que, de otro modo, hubiera quedado en el olvido, y
porque gracias a ella, al igual que a la de Ximo, ha crecido y crece
una gran familia de AMIGOS/AS”.
En aquel momento, Pepe Juesas no pudo
evitar romper a llorar ante el recuerdo de su amigo y la devoción y
cariño profesado a su figura tras más de tres décadas de su
desaparición. Era la primera vez que volvía a aquel lugar, desde el
funesto día en el que perdió a su mejor amigo, y las emociones
volvían a él como en 1973.
A continuación, llegó el momento de realizar la inauguración de la
Calle Nino Bravo. Amparo Ferri, en
representación
de la familia de Nino Bravo, fue la encargada de destapar la bandera
española que cubría el monolito que se ha emplazado a la entrada de
la calle aún en obras. Los medios de comunicación se agolpaban para
conseguir la mejor instantánea, bajo el frío manto de la lluvia
castellana. Aplausos y vítores precedieron al descubrimiento de la
placa. En ella, la efigie de Nino, tomada del logotipo de su Club de
Fans Oficial, representa toda la energía y potencia que el cantante
desprendía en sus actuaciones. Junto al monolito, diseñado por Manu
Martínez, se colocaron dos coronas de flores: de su Club de Fans y
de su pueblo natal, Aielo de Malferit.
Fue entonces cuando sus admiradores se acercaron a la gran cruz
metálica que preside Villarrubio desde 1987. Dicha cruz, con el
nombre de Nino Bravo en letras mayúsculas, fue recientemente
restaurada y devuelta a su color original, al encontrarse en mal
estado y oxidada. El resultado final es sencillamente sorprendente,
y un merecido homenaje a un gran cantante que perdió su vida en el
punto que señala el monumento. Sin embargo, aún se ha hecho más: la
cruz cuenta ahora con un enorme pedestal de cemento en el que se han
colocado placas con los escudos de Aielo de Malferit, Villarrubio y
Valencia, junto con el emblema del Club de Fans Oficial y unos
versos extraídos de su canción "Un beso y una flor". Tanto
las placas de la cruz, diseñadas por Francisco Zanón, como la del
monolito han sido cedidas de forma totalmente desinteresada por la
empresa Cerámicas Bondia. El trabajo del artesano que realizó las
placas fue gentilmente recompensado con una placa honorífica en
reconocimiento a su aportación al homenaje.
La celebración se trasladó entonces a un local acondicionado en
Villarrubio, donde se degustaron dos sabrosas paellas, plato
típico
de la Comunidad Valenciana con el que se pretendía rendir tributo a
las raíces del ídolo español. Tras la comida de hermandad, un
escenario dispuesto para la ocasión fue testigo de una serie de
improvisadas actuaciones en las que el público presente tuvo
oportunidad de demostrar sus dotes artísticas cantando los temas que
catapultaron al éxito a Nino Bravo. "Noelia", "Cartas amarillas",
"Libre" y un sinfín de canciones se dieron cita en la voz de
numerosos admiradores que quisieron de esta manera homenajear al
cantante.
Alrededor de las 4 de la tarde, el presidente del Club de Fans de
Nino Bravo, Aitor Fernández, y el delegado de la Región de Murcia
del Club, Darío Ledesma, subieron al escenario para informar al
público de las virtudes del recién creado Club. A continuación tuvo
lugar la proyección de una biografía en imágenes del cantante,
creada para la ocasión por Darío. El objetivo de esta presentación
era dar a conocer la vida de Nino Bravo a través de numerosas
fotografías del cantante de distintos años, y lo consiguió, pues el
público siguió expectante el desarrollo de esta singular biografía
aderezada con las bases orquestales originales de algunos de sus
temas más populares. José Galán, compañero del cantante durante su
servicio militar en la marina de Cartagena, se mostró sorprendido al
reconocerse en una de las imágenes proyectadas.
Quedaron en el tintero muchas cosas más, como el vídeo preparado
especialmente por Aitor Fernández, que hubiera hecho las delicias de
los seguidores de Nino, pero estamos completamente seguros de que lo
veremos muy pronto en otra cita con el recuerdo del cantante. Lo
principal se llevó a cabo: Nino Bravo cuenta con una calle más, su
cruz ha sido restaurada y España ha vuelto a rendir tributo al gran
cantante que nos abandonó en 1973. El punto final de este artículo
lo pone, de manera especial, Pepe Juesas, que quiso compartir sus
impresiones con los admiradores del cantante:
“Llorar
porque me aflige un gran dolor (recordar donde perdí a un gran
amigo).
Sentir
que la dicha me alcanzó (ver cómo lo queréis y recordáis sin casi
haberlo conocido).
Amar
esa ilusión que hace que la memoria de mi amigo perdure en el
tiempo.
Reír
(un poco de mi) porque mi único mérito ha sido conocer y trabajar
con un hombre y artista excepcional (tuve mucha suerte).
Todas estas sensaciones las sentí el día
10 de Mayo del 2008, en Villarrubio.
Gracias por ayudarme a vivir.
Pepe Juesas.
A todos los fans de Nino Bravo y en
especial a Darío y Aitor”
Darío Ledesma