F. TORREMOCHA/
AIELO DE MALFERIT
“Es una lástima
que Dios necesitara una voz principal para el coro angelical
y tomara la decisión de llevarse a Nino”. Este es uno de los
innumerables mensajes electrónicos recibidos en una página
de internet dedicada al cantante. Su autor es un joven de
apellido español, Mauricio Salazar, de 31 años, remitido
desde el estado norteamericano de New Jersey.
Pero los testimonios de admiración no tienen fronteras y
como muestra existe un libro donde se recogen comentarios de
visitantes que pasaron por la estancia del ayuntamiento
donde hasta ahora había permanecido todo el material. “Ací
es pot palpar a Nino” es el título de este ejemplar que
recoge sentimientos y emociones de admiradores de todo el
mundo.
Un ejemplo lo encontramos en la declaración de una residente
en Argentina con familiares en Agullent, que aprovechó una
visita para dejar un recuerdo en este libro, ya que su hijo,
fallecido también muy joven, interpretaba canciones del
cantante valenciano, de cuyo testimonio dejó constancia en
el libro.
Otra joven de Lérida que visitó la anterior muestra dejó
escrito: “Yo no conocí a Nino Bravo, pero su música me
recuerda a mi madre. Hoy es como si estuviera aquí”.
Los testimonios se repiten con ciudadanos de diferentes
países de sudamérica donde el artista era muy apreciado.
Pero su voz traspasó más fronteras. Así lo demuestra un
escrito que reza: “Homenaje a un gran cantante desde un
admirador de Vietnam”.
Otro fan cubano dejó constancia de su presencia con un
escueto “Como si estuviera en el cielo”.