
A.
Garzó, Aielo de Malferit
El Museo Nino Bravo de Aielo de Malferit abrió
ayer sus puertas. Tres años después de una
exposición temporal con motivo del primer
Encuentro de Aficionados, la localidad natal del
intérprete desaparecido en 1973 reúne y ordena
parte de aquellas piezas y otras nuevas -más de
350- y las muestra al público en un espacio
estable, para que la memoria del cantante no
desaparezca jamás.
No existe tal riesgo, porque incluso entre jóvenes
y niños que han nacido muchos después del
fallecimiento de Nino, las canciones de su corta
pero intensa trayectoria son pequeños himnos.
Todos saben sus letras y las han cantado alguna
vez. Y todos saben, también, que hace más de
treinta años una de las mejores voces del mundo
las convirtió en leyenda. Ayer quedó demostrado
una vez más con el calor que la gente tributó al
museo y, en consecuencia, a la figura de Nino.
Diversas estancias
El Museo Nino Bravo se ubica en el edificio de las
antiguas escuelas de Aielo de Malferit, un
inmueble de 1930 que ha sido ampliamente reformado
y que también será sede de la nueva biblioteca
municipal. La adecuación ha costado 300.000 euros,
según el concejal de Cultura de Aielo de Malferit,
Miquel Sarrió.
El museo se divide en varias estancias: la
recepción; una sala de audiovisuales con capacidad
para 50 personas en la que se proyectan vídeos del
artista, y dos espacios expositivos. En la sala,
una pantalla reproduce constantemente imágenes de
las actuaciones de Nino Bravo en televisión entre
los años 1968 y 1973.
De ellas destaca un breve fragmento inédito que
Televisión Española ha cedido al museo, tras
encontrarlo debajo de otra grabación que ocultó
tres cuartas partes de la actuación del cantante
valenciano. Los objetos personales y, en especial
algunas de las prendas que vistió Nino Bravo en
sus actuaciones, son algunos de los objetos más
entrañables del museo.
Destacan también curiosidades como el DNI que
permaneció 30 años oculto en el bolsillo interior
de una americana y que fue descubierto en 2003, o
las fotos personales de amigos del cantante que
las han cedido para esta nueva sala permanente. n
el recorrido inaugural de anoche, muchos de los
asistentes tuvieron la oportunidad de aproximarse,
de nuevo, a la leyenda de un cantante que al
morir, se convirtió en mito.
Sus hijas en la inauguración
Las dos hijas de Nino Bravo; Amparo y Eva; la
alcaldesa de Aielo, Cristina Mira; el edil de
Cultura, Miquel Sarrió, y el cantante Vicente
Seguí, ganador de una de las ediciones de
«Operación triunfo» y poseedor de un estilo de voz
muy similar al de Nino, realizaron ayer el
recorrido inaugural del museo. Un coro interpretó
varias de las canciones más conocidas del arista.
Un grupo de percusión hizo lo mismo.
Cientos de personas asistieron a la apertura de la
sala y comprobaron con curiosidad el contenido de
los expositores, que repasan por etapas la
biografía personal y artística Luis Manuel Ferri
Llopis, nacido el 3 de agosto de 1944 en Aielo de
Malferit y fallecido el 16 de abril de 1973, en un
accidente de tráfico cuando viajaba rumbo a
Madrid.
Las dos hijas del cantante, de 34 y 32 años -la
segunda no había nacido aún cuando murió Nino-han
colaborado activamente en la plasmación del museo,
que tal como señalan sus responsables, se
enriquecerá progresivamente con las aportaciones
de nuevos objetos.
Sin duda alguna, Aielo rinde así tributo a una de
las grandes voces de la canción. Y en esta
ocasión, Nino Bravo está en su tierra, a la que él
tanto cantó y amó..