Más de 1000 personas acuden en Aielo de Malferit
al I Encuentro de Fans, Amigos y Familiares
Agustí Garzó, Aielo de Malferit
Vega Frías es de Haro (La Rioja) y ayer, en
Aielo de Malferit, ante varios recortes de prensa
de la época, rememoraba con todo detalle el día
que vio cantar en directo a Nino Bravo. Fue en El
Elefante Blanco, en Vitoria. Era la noche de
Eurovisión 71, con Karina de representante
española. "Nos fuimos a la discoteca y allí
estaba. Todavía no era tan famoso como dos años
después. Se sentó prácticamente a mi lado después
de bajar del escenario y mis dos amigas y yo
formamos un corro en torno a él, escuchándole
atentamente", recordaba ayer esta emocionada
fan, que minutos antes ya había dejado
boquiabierto a un veinteañero peinado igual que el
artista cuando guardaban cola para entrar a la
exposición de objetos personales del cantante
inaugurada ayer en su pueblo.
Más
de un millar de personas se dieron cita ayer en
Aielo de Malferit para recordar que hace 30 años,
un trágico accidente de tráfico truncó la vida de
un artista llamado a gozar de una fama mundial que
apenas había comenzado a saborear. Sus dos hijas,
Amparo y Eva, soportaron una vez más sobre ellas
el peso de una leyenda. La segunda aún no había
nacido cuando su padre se fue.
El
pleno extraordinario celebrado ayer en el
Ayuntamiento de Aielo sentó las bases para que la
memoria del cantante no se difumine. El
consistorio aprobó el encargo de un proyecto
museístico para una sala permanente con los
objetos relacionados con el artista. Gran parte de
todo ello ya pudo verse ayer con la curiosidad
mitómana a flor de piel. El chaquetón o las
camisas de generosa solapa que Nino lució en sus
actuaciones; la pajarita gigante de su traje de
gala; las portadas de Semana y Lecturas
en plena efervescencia del fenómeno; los cuatro
tomos con recortes de prensa recogidos por su
representante durante los años que duró su carrera
o la estrella, el DNI del cantante ¡guardado
durante 30 años en el bolsillo de su chaqueta!
Todo valía ayer, para recordar al excepcional
intérprete cuyas imperecederas canciones no han
dejado de sonar durante más de tres décadas.
Amparo, de 31 años, es el vivo retrato de su
padre. "No puede ser, esto es increíble",
aseguraba a este diario. La hija de Nino Bravo
aclara que el recuerdo que quieren tener de él es
el del padre; pero el peso del artista es
abrumador. "Es impresionante; lo de hoy, lo de
otros aniversarios... Si hasta los autores de sus
páginas en Internet son chavales de poco más de 20
años y hay niños pequeños que se saben casi todas
sus canciones", confesaba admirada la
primogénita de Luis Manuel Ferri Llopis. Una
llamada a su móvil interrumpía una y otra vez sus
declaraciones. De sintonía, Un beso y una flor.
El
alcalde de Aielo, Francesc Martí, asistía
entusiasmado al día oficial de la Ninomanía.
El primer edil dijo que, ahora más que nunca, el
pueblo se consolidará como referente absoluto del
origen del cantante. "Aielo le quiere y le
recuerda, pero no por el simple hecho de ser de
aquí sino por haber sido, además, un artista
excepcional", señaló.
LA
MUESTRA
En vivo:
Un cartel recuerda la gala en la
plaza de toros de Valencia el 14-9-72. Actuó con
Dova, Els 5 Xics y Bruno Lomas y el espectáculo lo
presentó Joaquín Prat.
Cerca de casa:
Otro
cartel rememora el espectáculo de variedades de
las fiestas de Moixent en agosto de 1971.
La muerte:
La prensa de la época se hace eco
de la conmoción. 10.000 personas acudieron al
entierro.
Fotos:
Un álbum con las instantáneas de su
despedida de soltero fue ayer una de las joyas más
apreciadas por los "fans" locales de Nino.
Sus
canciones fueron número 1 en
Perú,
Venezuela, Colombia y Chile
En
Europa llegó a introducirse en Bélgica, Alemania y
Portugal
A.
Garzó, Aielo de Malferit.
Fueron apenas cuatro años de carrera musical, pero
el legado discográfico de Nino Bravo es
estremecedor. De 1969 son Como todos y
Tú cambiarás, los primeros discos en formato
45 revoluciones. En el 70 ya graba tres discos
pequeños más y un LP, entre ellos una bomba: Te
quiero, te quiero, y también La Puerta del
amor. 1971 es el año de Mi gran amor y
de la inolvidable Noelia.
La
discografía del cantante de Aielo de Malferit se
dispara en 1972 con Un beso y una flor, Mi
tierra y Libre. Yo no sé por qué esta
melodía y América, América son ya del
73. Del 75 es el primer gran recopilatorio tras su
muerte, Lo mejor de Nino Bravo. Las diez
joyas de su carrera, con arreglos de Luis Cobos,
salen al mercado juntas en 1980. Y más grandes
éxitos: en el 85, el 88, el 90 y el apoteósico
disco de duetos de 1995, con una segunda tanda en
el 97. El triple CD Homenaje a Nino Bravo,
editado hace apenas unos meses, es la última
entrega global del artista. De todo ello se habló
ayer en el I Encuentro de Fans, Familiares y
Amigos del cantante. El aula de cultura de Aielo
fue la sede de la exposición, pero la estancia en
Aielo no podía dejar de lado los rincones de la
infancia de Nino. Cualquiera que hubiera
coincidido con el artista en alguna de sus visitas
a Aielo recordaba con precisión todos los
detalles. Por la tarde se proyectó una colección
de vídeos e imágenes de Nino Bravo y Francisco
Javier Fuentes desgranó toda su discografía. Una
mesa redonda analizó la herencia musical de Nino y
la calidad de sus composiciones, "clave del
éxito continuado de casi todas sus canciones",
precisó uno de los intervinientes.
No
faltaron las alusiones a la incipiente carrera
internacional del artista. Nino Bravo llegó a ser
una celebridad en toda Hispanoamérica. En Perú,
Chile, Venezuela, Argentina y Colombia sus
canciones ocuparon el número 1 en ventas. Tampoco
se le resistió el mercado europeo. Alemania,
Bélgica y Portugal editaron parte de su
discografía.