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Pronto, 3 de Mayo de 2003

 

Nino Bravo tendrá un museo en su pueblo

 

Las hijas del cantante, Eva (izq.) y Amparo, emocionadas ante uno de los trajes que su padre llevaba habitualmente en sus actuaciones, de terciopelo y con grandes pajaritas, que formará parte de su museo.

Más de un millar de personas se dieron cita en la localidad valenciana de Aielo de Malferit para recordar que, hace 30 años, un trágico accidente de tráfico truncó la vida de Nino Bravo, un artista llamado a gozar de fama mundial. Murió con tan sólo 28 años y más de 50 canciones repartidas en cinco LPs y varios singles y, 30 años después de su muerte, sus recopilatorios siguen siendo éxito seguro. Por eso es ya un mito. Sus dos hijas, Amparo y Eva (que, gracias a la tecnología, cantará a dúo con él en un disco recopilatorio que se editará este verano), soportaron una vez más sobre ellas el peso de una leyenda. La segunda aún no había nacido cuando murió.

La población natal de Luis Manuel Ferri Llopis, más conocido como Nino Bravo, Aielo de Malferit, acogió el pasado día 19 el primer encuentro de familiares, amigos y fans del malogrado cantante. La asistencia de público desbordó todas las previsiones acudiendo desde lugares tan dispares como Galicia, Melilla, Málaga, Oviedo e incluso fans sudamericanos residentes en España. Abrió la celebración el alcalde aielense, Francesc Martí, que escoltado por las hijas de Nino anunció que crearán un museo permanente del cantante que estará listo en los próximos cuatro años: "Hemos encargado el proyecto museístico. Queremos que la exposición que inauguramos hoy se convierta en algo permanente y que cuando alguien acuda a nuestro pueblo en busca de los orígenes de Nino Bravo encuentre un lugar para deleitarse con su carrera".

   La muestra temporal sobre Nino Bravo incluye un fondo de 2.000 objetos que esperan que, con el tiempo, vaya ampliándose: desde el chaquetón o las camisas de generosa solapa que Nino lucía en sus actuaciones, la pajarita gigante de su traje de gala, las portadas de revistas hoy desaparecidas como "Garbo", los cuatro tomos con recortes de prensa recogidos por su representante durante los años que duró su carrera o, incluso, el DNI del cantante, guardado durante 30 años en el bolsillo de una de sus chaquetas. Todo valía para recordar al excepcional intérprete de algunas de las bandas sonoras de nuestra vida, desde "Libre" hasta "América, América" o el no menos conocido "Noelia" (de nuevo en boga gracias a fenómenos como "Operación Triunfo" y a la publicidad).
Con temas de Nino sonando en la megafonía del pueblo hablamos con una emocionadísima Amparo Ferri, la mayor de las hijas del cantante. "No hay palabras -decía, emocionada-. Me parece increíble cómo se ha volcado el pueblo. Es impresionante todo el cariño y la dulzura que nos han trasmitido. Espero que esto continúe y Aielo tenga un museo digno".


PRONTO: No es fácil tener tan pocos recuerdos de un padre y tantos de un cantante, ¿verdad?
AMPARO FERRI: El recuerdo que quiero tener de él es el del padre, pero el peso del artista es abrumador. Lo de hoy y lo de otros aniversarios es impresionante. Hasta los autores de sus páginas en Internet son chavales de poco más de 20 años y hay niños pequeños que se saben sus canciones.
PRONTO: Vuestra madre os habrá contado todo sobre él. ¿Qué destacarías?
A.F.: Muchas cosas. Como persona era excepcional, bueno, cariñoso y tierno. Como padre no tuvo mucho tiempo de ejercer, pero habría disfrutado mucho con sus niñas si hubiera vivido más tiempo. Y como artista es irrepetible.
P: Imagino que muchos objetos de los hoy expuestos son donados por la familia.
A.F.: Muchos, claro, pero también los amigos y fans han aportado los suyos. El resultado es que el museo estará muy bien y que cualquiera que lo visite podrá hacerse una idea clara de quién fue.
P: ¿Tu madre no suele participar?
A.F.: Lo ha hecho mucho tiempo, pero ahora prefiere que seamos nosotras quienes representemos a la familia.


TEXTO:
Max Bernáldez
FOTOS: Max Bernáldez y agencias

 

28 años que supieron a poco

Una tierna imagen para el recuerdo de Nino Bravo tocando la guitarra ante su mujer, Amparo Martínez, y su hija mayor.

Nino Bravo, Luis Manuel Ferri Llopis, nació el 3 de agosto de 1944 en Aielo de Malferit pero pasó gran parte de su infancia en el barrio valenciano de Sagunto. Estudió en varios colegios de curas y hacia los 14 años inició su camino musical de una forma muy particular. Cuentan que fue de excursión con dos amigos y que los despertó interpretando un tema por entonces muy de moda con un estilo tan personal que ya vieron en él a una futura estrella.


Su primer gran éxito: "Te quiero, te quiero"
A los 17 años fundó con sus amigos un trío llamado "Los Hispánicos" mientras estudiaba para joyero, aunque, curiosamente, se presentaron al examen para obtener el carnet sindical de artistas y los suspendieron. Tres años después, Nino pasó a ser solista de un nuevo grupo, "Los Superson".
Su primera gran oportunidad le llegó después de dos años de parón por la "mili", tras presentarse a un concurso de cantantes de Vall D'Uxó que no ganó pero que le ayudó a conseguir la discográfica con la que grabó sus primeros sencillos compuestos por Manuel Alejandro. Su primer gran éxito vendría de la mano del gran Augusto Algueró y su "Te quiero, te quiero", un tema que anteriormente habían cantado Lola Flores y Raphael sin pena ni gloria y que en su voz fue un número uno. En otoño de 1970 representó a España en el Festival de Eurovisión de Dublín, donde consiguió el segundo puesto con el que inició su lanzamiento internacional.


Piropeado por Julio Iglesias
En abril de 1971 se casó en secreto, para escapar de la prensa, con María Amparo Martínez Gil. Y mientras seguía triunfando con su segundo LP, "Nino Bravo", llegó al mundo su primera hija, María Amparo, en enero de 1972. Con su famosísima "Noelia" logró que muchas niñas de España y América fueran bautizadas con dicho nombre y con su tercer LP, "Un beso y una flor", se convirtió en un fenómeno musical pocas veces igualado. No en vano, por aquel entonces, coincidió en un programa de la televisión mexicana con Julio Iglesias y éste lo presentó como "el mejor cantante de mi país y uno de los tres mejores del mundo".
Nino Bravo encontró la muerte el 16 de abril de 1973, a los 28 años de edad, en una curva de la carretera Valencia-Madrid por la que viajaba para grabar un nuevo disco. Y con su muerte comenzó la leyenda que se ha transformado en mito. Dejó dos hijas, Amparo y Eva, ésta última nació cuando él ya había fallecido, y medio centenar de canciones con las que aún sigue emocionando a jóvenes y mayores.


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